Quizás sea el momento de golpear la cabeza contra el suelo… Simplemente dejarme caer de espaldas y permanecer aquí, Con los cabellos enterrados en la arena y el sol de invierno dándome de lleno en los ojos.
No quiero moverme… quiero oír el mar y dejar que el cielo me envuelva, Quiero llenarme con aquella brisa fría que me hace respirar con más calma.
Es una tarde casi perfecta, la gente camina a lo lejos observando el mar… en silencio, recordando sus años de juventud, o cuando de niños corrían jugando entre las olas… yo solo los miro sonriendo.
Podría ser una tarde casi perfecta. El sol va cayendo tras el muelle, las aves vuelan y el cielo poco a poco se torna más oscuro... si es que ahora estuvieras sentado aquí a mi lado, sin dudar ésta sería la tarde perfecta.
domingo, 8 de agosto de 2010
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